| cambio de luz |
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de marcelo balzaretti
Pour avancer je tourne sur moi-même
Para el cubomuno, el artista suizo-mexicano Marcelo Balzaretti ha creado una instalación que contiene objetos artísticos reconocibles como video, gráfica y libros de artista; pero podría decirse que en su conjunto ha creado dentro del cubo un espacio personal para la meditación. El video 'Dejando atrás' muestra una serie de manchas de luz que cambian y se mueven junto con un ruido que se puede reconocer como el motor de un automóvil. Aquí el artista representa lo que 'se ve' cuando uno cierra los ojos dentro de un coche. A través de los párpados uno no ve, percibe: un poco del entorno, un poco de uno mismo. Como si los párpados fueran espejos traslúcidos. En un estado correcto de concentración, estas imágenes en movimiento nos permiten sumergirnos en un estado contemplativo. Para apreciar este espacio interior, solo hay que enfocar la mirada en el video y ecualizar el sonido del motor en nuestro oído. Si el motor y su cambio de velocidades son una especie de mantra, los stills impresos ‘Parpadeos’ que rodean la instalación, son mandalas personales. Hay también tres series de libros para hojearse bajo el mismo estado perceptivo. Su falta de imágenes o textos invitan al espectador a usarlos para verse a si mismo de diferentes formas. Es posible con los ‘Libros-espejo’ deformar nuestro rostro en sus flexibles hojas transparentes. Tenemos el poder de manipular nuestra imagen reflejada como metáfora de la cambiante imagen mental del ‘yo’ interior. Los libros ‘Conductores’ son una sucesión de bellos cielos profundos que han sido interrumpidos por cables eléctricos colgantes. Estos incisivos elementos visuales son multiplicados y ordenados rítmicamente para hacerlos tolerables y armoniosos. Sus páginas son un conjunto de instantáneas de las reflexiones que realiza el paseante cuando, en una ciudad sin horizonte, voltea a ver el cielo. Finalmente, si uno hojea rápidamente uno de los libros ‘Paseos frondosos’ parecería que los arbustos de los camellones se mueven hacia los lados y nosotros avanzamos. Estos libros representan quizá la intención de todas estas obras: avanzar: "Para avanzar giro hacia mí mismo, El ciclón habitado por el inmóvil" Jean Tardieu.
(autorretratos-espejo) Durante muchos años Balzaretti ha creado lo que me atrevo a llamar autorretratos-espejo, y en ellos encuentro el denominador común del autoconocimiento. Sus obras son estrategias para entenderse y lo ha logrado a través de la escultura, la gráfica y el video. En el 2003 realizó en poliuretano "Cráneo", "Borrego" y "Rostro". Las esculturas a escala natural fueron cubiertas de tinta y envueltas en papel para más tarde desdoblar y encontrar como resultado imágenes abstractas. El acertado empleo del cráneo y el borrego por su simbología (que no detallaré ahora por amplia y compleja) se redondea perfectamente con el uso del rostro del artista para crear una especie de autorretrato metafísico. En 2004, con "Muerte y Resurrección", decide llenar su cuerpo de tinta y cubrirlo de tela creando, además de una experiencia personal, una serie de sudarios. Una vez más nos permite relacionarnos físicamente con la obra y asombrosamente también en un nivel espiritual. Me atrevo también a afirmar que las referencias religiosas en su obra son como las técnicas que utiliza, sólo una herramienta. Las manchas ‘Rorschach’ 2005 nos recuerdan aquellas utilizadas por los psicólogos para analizar la percepción de un paciente. El artista realiza sus propias manchas y las presenta en un entorno artístico para darles el valor contemplativo convirtiéndolas en disparadores de reflexión para quienes las observa. Son todos autorretratos porque son imágenes realizadas por el artista sobre si mismo; y son espejo porque son una herramienta que cualquier persona puede utilizar para contemplar su yo interior.
(pausa) Se dice que una obra de arte esta formada en partes iguales por el objeto en sí, y por la percepción del espectador. En el caso de 'Cambio de luz', la importancia del objeto físico se niega en su totalidad para dar espacio a la reflexión y a la meditación del espectador no en el arte o el objeto que tiene enfrente sino en sí mismo. Hay una conexión con la pintura contemplativa de Rothko, el 'lieu de recueillement' multidenominacional de michelangelo pistoletto y en las esculturas de Anish Kapoor pero desde una perspectiva más personal, más cotidiana y más citadina. Pero no por eso menos espiritual. El arte aquí toma una un función más trascendental, Kandisky entendía que la creación artística ‘debe basarse en el principio del contacto con el alma’. ‘Cambio de luz’ además nos permite contemplar esa alma. Balzaretti da un paso más allá de las dimensiones religiosas y su obra no termina al momento de salir del espacio creado en el cubomuno. No presenta imágenes para llevar, sino que nos alienta a generar nuestras propios disparadores y sistemas de introspección. Así como el término meditación tiene significados diferentes en oriente y occidente, siendo para los primeros una cuestión religiosa y para los segundos de salud física y mental. Algunos encontraran en esta instalación una representación de una iluminación sobrenatural y otros, una invitación a la introspección. Cualquiera de los casos se refieren a una luz interior que puede indicarnos el camino hace ser al menos mejores seres humanos. Así como Sartre afirma que el infierno son los otros, Marcelo Balzaretti nos invita al paraíso del yo. Plinio Avila |
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